Las Vegas
sexta-feira, 24 de outubro de 2008
Vine de Las Vegas temprano esta mañana. Es verdad lo que te imaginas, la ciudad del pecado, olvidada de Dios, pero sin embargo maravillosa.
El “Strip” es una calle luminosa con neón y luces enceguedoras, espejos, ventanas y joyerías. El espectáculo que hace la fuente en frente del Bellagio es espectacular, casi hipnotizante. Pareciera que hay un hotel en cada esquina, y en donde no hay hoteles, hay casinos. Yo no sé ni cómo describirlos: algunos de ellos son bastante simplones, pero hay otros que son una maravilla. Americanos con sobrepeso están frente a las maquinas tragamonedas fila tras fila, lanzando maní a su boca. Hermosas mujeres que están disfrazadas como pavos reales entra los salones. Ellas obtienen mucha atención de los turistas fotógrafos japoneses y de los habladores alemanes, mientras los demás jugadores en las mesas de la ruleta están demasiado enfocados como para darse cuenta. Ya que el alcohol es gratis, mientras estés jugando, muchos visitantes jugando de listos se sientan a las mesas solamente por los tragos. Al cabo de una hora todos están gastando más dinero apostando tontamente; así es como se cubren la mayoría de gastos de los casinos.
Barry Manilow está por presentarse en algún lado y hay mucha plática al respecto. Celine Dion ya no estará actuando en Las Vegas más, cediéndole el campo a Cher.
El hotel está limpio y hermoso, pero no necesariamente lujoso. Mientras paso en frente de lugares como el Four Seasons y el Caesars Palace estoy deseando en silencio tener más dinero del que tengo. Tal vez ha llegado la hora en que mi talento y suerte se combinen en una de las mesas de poker? Mis amigos y yo decidimos visitar el Casino del MGM. Es majestuoso y la atmósfera es más relajada de lo que yo pensaría que es. Comenzamos jugando Black Jack, pero me encuentro en una mala racha. Unos de mis amigos gana un par de cientos de dólares, lo que nos hace pensar que fácilmente los demás podemos hacer lo mismo. Grave error. Vamos a jugar Baccarat, lo cual usualmente se traduce en buenas probabilidades. Otro de mis amigos gana como cien dólares. Frustrado y con alrededor de cien dólares menos de con los que entré, me siento en una de las mesas de poker. El juego es poker de tres cartas. Me están repartiendo cartas algo decentes, pero a este punto he estado bebiendo demasiados rusos blancos que apuesto demasiado agresivamente. Sin embargo, consigo ganar de vuelta lo que había perdido . Mis amigos están cerca de las maquinas tragamonedas, en donde las monedas caen como lluvia y el ruido y las luces son estruendosas. Cambio de juego a poker estilo “Let It Ride” y consigo ganar algo. Dos de mis amigos se unen y por suerte me convencen de irme mientras todavía me está yendo bien.
Vamos a una deliciosa cena a Spago. Ya que nos estamos quedando en uno de los hoteles de bajo presupuesto, por lo que podemos costear cena con entrada, postre y buen vino. Nos quedamos ahí por el resto de la noche, disfrutando, hablando de la cultura del viejo Las Vegas.

